Y el Buda tuvo su despertar. Es importante entender los siguientes cuarenta años de su vida. Esos 40 años que lo llevaron por todo su mundo conocido, el norte de la india. Los pueblos de la parte central del sagrado Ganges. El despertar y su después. Luego de su iluminación, El Buda paso un tiempo en los alrededores del Bodhi, asimilando el impacto que tuvo sobre si su Percatación Transformadora. A este lugar se le conoció luego como el Bodh Gaya. Algunas dudas le exaltaron, sobre todo lo que tenía que ver en cómo comunicar su mensaje, y fue en su duda que el Brahma Sahampati, le sugirió contarlo con metáforas para el beneficio de la humanidad. Recordó a sus maestros Alara Kamala y Udraka Ramaputra, pero entendió que para entonces, ya habrían fallecido. Los primeros discípulos fueron sus cinco amigos. En su reflexión, y recordando a sus compañeros Ascetas quienes le criticaron porque indignados se sintieron abandonados por él, se dirigió entonces a Rsipatana (actualmente Sarnath) en su búsqueda. Les encontró en la plaza llamada “De los Siervos” que dista unas 6 millas del norte de la ciudad, y luego de un proceso lento logro reducir sus reticencias a recibir sus enseñanzas, le escucharon con atención y le siguieron de allí en adelante. Les involucro en su discernimiento de las cosas avanzándolos en el camino que el descubrió en el Bodh Gaya. De 5 a 55 Discípulos. Luego de esta primera prueba superada, su enseñanza se ve recompensada con un grupo de jóvenes nacientes monjes, los primeros 55 instruidos, después de lo cual, exhortó a este primer grupo de 60 a ir por los caminos, cada uno por su cuenta, enseñando este mismo entendimiento de cómo son las cosas, para el beneficio de la mayoría (bahujanahitaya). Fueron 45 años de enseñanzas continuas. La Sangha, la comunidad de sus seguidores, creció rápidamente y aunque evidentemente el disfrutaba de la soledad, la información de los sutras sugiere que pasó gran parte de su tiempo en centros urbanos, como los de Rajagrha, Vaisali y Sravasti, donde tendría la oportunidad de contactar un mayor número de personas. De hecho las últimas veinte o veinticinco temporadas de lluvia permaneció en Sravasti, la capital de Kosala, una enorme y próspera ciudad en el cruce de dos principales rutas comerciales, donde Anathapindada un fiel e importante seguidor había donado un agradable claro en el bosque para uso del Buda y sus discípulos. Final de su vida. Superados los 80 años, Buda enferma seriamente en Vaisali, y determina entonces que en tres meses moriría, que llegaría a su Parinirvana. Se cree que lo último que comió fueron trufas, que le proporciono Chunda, un trabajo de metal de la zona. Muere entre arboles y seguidores en Kuinagara. Sus palabras finales fueron: vayadhamma samkhara, appamadena sampadetha, “Todas las cosas condicionadas son impermanentes: con atención consiente esfuércense” Sus restos se cremaron siete días después y se conservaron como reliquia. Se repartieron entre los gobernantes locales y se conservan en diez estupas para conmemorar su iluminación. Adaptado del libro: Budismo una historia concisa Contacto 3015850039
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